En el corazón del siglo XII, cuando Inglaterra aún se debatía entre leyendas y religión, los habitantes de un pequeño pueblo llamado Woolpit vivieron algo que cambiaría para siempre su historia.
Fue allí, entre campos de trigo y bosques húmedos, donde dos niños aparecieron de la nada… con la piel de color verde.
El hallazgo dejó sin palabras a los aldeanos. No se trataba de una fantasía contada por viajeros ni de un relato exagerado por juglares: los cronistas medievales William de Newburgh y Ralph de Coggeshall documentaron el suceso con sorprendente detalle. Lo que aquellos dos niños dijeron —y lo que nunca se logró explicar— sigue siendo uno de los enigmas más inquietantes del folclore inglés.
El día en que los niños verdes salieron de la tierra
Según los registros, todo comenzó cuando unos campesinos de Woolpit descubrieron a los niños cerca de una zanja y una cueva, en las afueras del pueblo. Estaban asustados, desorientados y vestidos con ropas desconocidas, hechas de un material que nadie reconocía.
Lo más impactante era su piel, de un tono verdoso metálico, como si hubieran nacido bajo otro sol. Hablaban un idioma incomprensible y se negaban a comer cualquier alimento, salvo habas frescas, que devoraban con desesperación.
Los aldeanos, intrigados pero compasivos, los acogieron y los llevaron ante un terrateniente local, Sir Richard de Calne, quien los hospedó en su casa. A pesar de los cuidados, el niño enfermó y murió al poco tiempo. La niña, sin embargo, logró sobrevivir.
“Venimos de la Tierra de San Martín”
Con el paso de los meses, la niña comenzó a adaptarse. Aprendió inglés y poco a poco pudo contar su historia. Lo que relató desconcertó incluso a los hombres más sabios de la región.
Dijo que ella y su hermano provenían de un lugar llamado “La Tierra de San Martín”, un país donde todo era verde: las plantas, los animales, incluso el aire. Allí no había sol ni noche, sino un crepúsculo eterno que bañaba el paisaje con una luz suave y esmeralda.
Contó que un día estaban pastoreando el ganado de su padre cuando entraron en una cueva atraídos por un sonido extraño. Caminaron largo rato por la oscuridad, hasta que de pronto una luz intensa los envolvió. Cuando salieron, estaban en Woolpit… en un mundo que no conocían.
Entre mundos: teorías y explicaciones
Desde la Edad Media hasta hoy, el caso de los niños verdes de Woolpit ha inspirado cientos de teorías. Algunas intentan dar una explicación racional, mientras que otras abren la puerta a lo sobrenatural.
1. La teoría médica
Algunos historiadores creen que los niños podrían haber sufrido clorosis, una enfermedad causada por deficiencia de hierro que provoca un tono verdoso en la piel. Quizás eran huérfanos de guerra que vagaban por los bosques, perdidos y desnutridos, incapaces de comunicarse con los aldeanos por hablar otro dialecto.
Sin embargo, esta hipótesis deja sin respuesta el relato de “La Tierra Verde” ni el hecho de que ambos parecían completamente ajenos al mundo humano.
2. La teoría feérica
Otros relacionan la historia con el folclore celta y las leyendas feéricas. En la tradición británica, se creía que el mundo de las hadas coexistía bajo la tierra, separado por finas capas de realidad. Los niños verdes serían entonces seres del Reino Subterráneo, que cruzaron accidentalmente al mundo humano a través de un portal o “entrada feérica” en la cueva.
El detalle del “crepúsculo eterno” coincide con muchas descripciones del mundo de las hadas en la mitología europea.
3. La hipótesis extraterrestre
En siglos más recientes, con el auge de la ufología, surgió una interpretación aún más audaz: que los niños verdes no eran humanos, sino viajeros de otro planeta o dimensión paralela.
Su piel verdosa, su idioma desconocido y su procedencia de un lugar sin sol se interpretan como indicios de un origen no terrestre. Algunos incluso especulan que cayeron accidentalmente en nuestro mundo a través de una distorsión espacio-temporal o un portal interdimensional.
La niña que se quedó
Tras la muerte de su hermano, la niña creció entre los aldeanos. Su piel fue perdiendo el tono verdoso y, con el tiempo, se adaptó por completo a la vida en Woolpit.
Según los registros, fue bautizada, aprendió a hablar inglés con fluidez y trabajó al servicio de Sir Richard. Algunos relatos apuntan incluso a que se casó más tarde y vivió una vida normal… o al menos, tan normal como podía tener alguien que afirmaba venir de otro mundo.
Pero el misterio nunca se disipó. A su muerte, nadie supo con certeza quién había sido realmente ni de dónde vino. Y con ella, desapareció la última testigo del fenómeno.
Un enigma que resiste el paso del tiempo
Hoy, más de ochocientos años después, el misterio de los niños verdes de Woolpit sigue siendo uno de los casos más enigmáticos del mundo medieval. Historiadores, antropólogos y amantes de lo paranormal continúan debatiendo si fue una historia real, una alegoría religiosa o una crónica de un encuentro imposible.
Lo cierto es que los registros existen. Y también la cueva, aún visible cerca del antiguo pozo de Woolpit.
Quizás, como muchas leyendas antiguas, esta historia es una mezcla de verdad y mito, de lo humano y lo inexplicable.
Pero, entre las sombras del pasado, la pregunta sigue abierta:
¿quiénes eran realmente los niños verdes?





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