En Halloween, ver una figura inmóvil en un jardín no siempre es motivo para llamar a emergencias. Puede ser un muñeco, una decoración o parte de una broma para grabar videos de humor. En varias de estas historias, alguien confundió una escena falsa con un accidente real. Pero en la última ocurrió lo contrario: una persona creyó estar viendo un maniquí y siguió con su trabajo. Esa vez se equivocó.
No hay fantasmas en estos casos. Lo inquietante es lo fácil que resulta dejar de confiar en lo que vemos cuando todo parece preparado para darnos un susto.
1. El hombre atrapado bajo la cortadora de césped
En octubre de 2011, un conductor que pasaba por una zona de Salisbury, en Carolina del Norte, vio algo alarmante junto a la carretera: unos brazos y unas piernas ensangrentados sobresalían por debajo de una cortadora de césped. No había otras decoraciones alrededor que ayudaran a entender la escena. Parecía que alguien había sufrido un accidente.
El conductor llamó al 911. Se preparó una respuesta de emergencia, pero otra persona avisó a tiempo de que aquello era un montaje de Halloween. Nadie estaba atrapado bajo la máquina: la sangre y las extremidades formaban parte del adorno.
En algunas versiones de esta historia se cuenta que la policía llegó e intentó reanimar al supuesto herido. El relato inicial del incidente dice algo menos espectacular, pero suficiente para dar un buen susto: los equipos recibieron el aviso de que era una decoración antes de salir hacia el lugar.
2. Una figura colgada del tejado movilizó a los bomberos
A pocos kilómetros, en Charlotte, otra decoración provocó una llamada de emergencia ese mismo mes. Desde la calle se veía a un «hombre» agarrado al canalón de una casa, como si hubiera perdido el apoyo de una escalera y estuviera a punto de caer.
Alguien pidió ayuda y los bomberos acudieron. La figura resultó ser un muñeco colocado para Halloween. En aquel caso, los servicios de emergencia consideraron que la persona que llamó tenía motivos razonables para pensar que había alguien en peligro.
Vistas una junto a otra, las dos escenas plantean una duda incómoda: si una decoración parece demasiado real, ¿cómo puede un vecino distinguirla de alguien que necesita ayuda? En caso de duda, lo comprensible es llamar.
3. La motosierra que convirtió un susto escolar en una lesión
Una broma de Halloween en un instituto de Taunton, Massachusetts, terminó en el hospital. En 2010, un profesor pidió a un alumno de 15 años que abriera la puerta del aula. Al otro lado lo esperaba un hombre con máscara y lo que parecía ser una motosierra en marcha.
El estudiante retrocedió del susto, tropezó y se fracturó una rótula. Necesitó una operación y pasó meses con muletas. Su familia preparó una reclamación contra el sistema escolar.
La escena duró apenas unos segundos. Sus consecuencias, mucho más. También aquí conviene separar lo comprobado de lo que se añadió después: algunas recopilaciones aseguran que la familia cobró 100.000 dólares, pero la información disponible en aquel momento hablaba de una posible demanda, no de un pago ya realizado.
4. Unos huevos dejaron a miles de personas sin luz
Parece la clase de travesura que termina con una regañina. Sin embargo, en Halloween de 1994, un adolescente de 15 años lanzó huevos hacia una subestación eléctrica en Franklin, Pensilvania. La lluvia y los huevos salpicados coincidieron con un fallo eléctrico que produjo un destello visible en la zona. Al menos 8.000 personas se quedaron sin suministro.
El joven se presentó ante la policía y recibió atención médica por un zumbido en los oídos. En este caso hay un detalle que suele cambiar cuando la historia se repite en internet: algunas listas la sitúan en 2006, aunque la noticia se publicó en noviembre de 1994.
No hace falta añadirle una fecha equivocada para que resulte sorprendente. Una broma pequeña acabó afectando a toda una comunidad.
5. El disfraz de oveja que se incendió en una fiesta
En 1984, Frank Ferlito asistió a una fiesta de Halloween disfrazado de oveja. Su esposa había confeccionado el traje cubriendo una prenda interior con algodón. Cuando Frank intentó encender un cigarrillo, la llama alcanzó el disfraz y el fuego se extendió con rapidez. Sufrió quemaduras graves y tuvo que someterse a varias operaciones.
Sabemos cómo ocurrió porque el accidente quedó descrito en los documentos de una demanda posterior. La pareja reclamó al fabricante del algodón, pero el fallo favorable que obtuvo inicialmente fue anulado.
Quizá hayas leído otra versión: un hombre disfrazado de oveja arde en un tren porque un desconocido acerca un mechero, mientras sus amigos intentan apagarlo con bebidas alcohólicas. Esa no es la historia que consta en el expediente de Frank Ferlito. El caso real ya era suficientemente grave.
6. Jordan Morlan: cuando la familia pensó que era otra broma
El episodio más doloroso ocurrió antes del 31 de octubre de 2013. Jordan Morlan, un adolescente de 16 años de Kentucky, estaba ayudando a decorar su casa para Halloween. Según relató su madre, le gustaba gastar bromas a su hermana menor y había estado haciéndolo aquel día.
Jordan intentó fingir que estaba colgado de una decoración colocada en un árbol del jardín. Cuando su hermana avisó de que no se movía, su madre pensó al principio que se trataba de otro susto. Enseguida comprendió que algo iba mal y trató de ayudarlo. Jordan fue llevado al hospital, pero murió horas después. Los investigadores consideraron su muerte accidental.
Su historia merece contarse sin bromas añadidas ni detalles morbosos. Recuerda que, si alguien parece estar en peligro, nunca hay que dar por hecho que está actuando, aunque sea Halloween.
7. El caso inverso: cuando el «muñeco» era una persona
En octubre de 2023, un trabajador que cortaba el césped junto a una cabaña abandonada en China Grove, Carolina del Norte, vio un cuerpo en el terreno. Pensó que era un maniquí utilizado en los entrenamientos policiales que se habían realizado allí y no informó del hallazgo. Al día siguiente, otro trabajador avisó a las autoridades.
La policía identificó a la persona fallecida como Robert Paul Owens, de 34 años. El primer trabajador no había visto una decoración de Halloween ni estaba participando en una broma: había confundido un cuerpo real con un muñeco de entrenamiento. El hecho ocurrió en octubre, cuando las figuras falsas resultan especialmente fáciles de imaginar, pero atribuirle una intención de Halloween al maniquí sería añadir algo que no consta en el relato policial.
Es la inversión más perturbadora de las historias anteriores. En Salisbury y Charlotte, alguien pidió ayuda por muñecos que parecían personas. En China Grove, una persona fue tomada por un muñeco.
El miedo también cambia las historias
Las anécdotas de Halloween se vuelven más impactantes cada vez que alguien las cuenta. Un equipo de emergencias que nunca llegó acaba intentando reanimar un muñeco; una reclamación pendiente se convierte en una indemnización cobrada; un accidente documentado cambia de país y de protagonistas.
También circula un relato sobre una fiesta de Halloween en la que alguien habría adulterado una bebida con gotas para los ojos y causado una muerte. No he encontrado respaldo suficiente para incluir ese episodio concreto entre los casos confirmados. Eso no significa que ingerir colirio sea inocuo: puede provocar una intoxicación grave e incluso mortal.
Quizá por eso las mejores historias inquietantes no necesitan adornos. Basta con imaginarse pasando frente a un jardín oscuro, viendo una figura inmóvil y teniendo que decidir, en unos segundos, si es parte de la fiesta o si alguien necesita ayuda.




